Robo, daños o intrusión: la actividad delictiva constituye una amenaza permanente para la rentabilidad y la imagen de hoteles, residencias o comercios. Para proteger eficazmente sus activos (tanto al personal como a los clientes), es imprescindible transformar su establecimiento en una zona de vigilancia de alto rendimiento.
Hoy en día, la elección de una solución de vídeovigilancia gestionada pone de relieve la convergencia entre seguridad y sencillez. Este modelo, que tiene aplicaciones en diversos sectores, permite delegar la complejidad técnica garantizando al mismo tiempo una total fiabilidad y conformidad.
He aquí las claves para comprender su funcionamiento, las cuestiones reglamentarias que plantea y las ventajas de la videovigilancia moderna.
CCTV son las siglas en inglés de Circuito Cerrado de Televisión. A diferencia de la televisión convencional, que emite señales al público, el CCTV es un sistema en el que las imágenes se transmiten de forma privada a un número limitado de monitores o grabadores.
Originalmente, estos sistemas se basaban en el uso de una cámara analógica aislada conectada por cable. Hoy en día, la tecnología ha tenido una profunda transformación para convertirse en lo que se conoce como videovigilancia IP. Esta evolución permite transmitir imágenes a través de la red local, ya sea una instalación por cable o una red inalámbrica segura.
Una solución de videovigilancia consiste en instalar cámaras en puntos estratégicos de un lugar, grabar las imágenes captadas y permitir su visualización en directo o su grabación en diferido. En práctica, un sistema de vídeovigilancia moderno se basa en tres componentes principales:
Todo el sistema está conectado a la red local y a Internet para garantizar un acceso remoto seguro a las secuencias de vídeo, incluso en movimiento.
En términos sencillos, es el equipo físico responsable de capturar imágenes y transmitirlas al sistema de seguridad para que puedan ser grabadas y visualizadas.
No hay una única cámara adecuada para todas las situaciones. La elección depende de la zona a vigilar, del nivel de discreción requerido y de las limitaciones técnicas. He aquí los distintos tipos de cámaras disponibles.
Discretas y robustas, las cámaras domo se utilizan mucho en interiores y en zonas públicas como vestíbulos, pasillos y tiendas. Su diseño compacto limita el vandalismo y dificulta ver hacia dónde apunta el objetivo. Son cámaras de seguridad para interiores donde la discreción y la integración estética son esenciales.
Fácilmente reconocibles por su forma alargada, las cámaras tipo bala se instalan principalmente en exteriores. Su gran visibilidad les confiere un efecto disuasorio natural, lo que las convierte en la opción preferida para la vigilancia perimetral. Se suelen utilizar para proporcionar seguridad alrededor de edificios, aparcamientos, entradas de vehículos y zonas logísticas.
Las cámaras de torreta son una solución intermedia entre las cámaras domo y las cámaras tipo bala. Son fáciles de orientar durante la instalación, al tiempo que resultan relativamente discretas. Su diseño limita los reflejos infrarrojos, especialmente en condiciones de poca luz, lo que mejora la calidad de imagen y la visión nocturna. Son adecuadas para su uso tanto en interiores como en exteriores, en entornos como vestíbulos, escuelas, tiendas o áreas técnicas.
Las cámaras ojo de pez utilizan un objetivo muy gran angular ("ojo de pez") para abarcar hasta 180° o 360°. La imagen captada se distorsiona deliberadamente y debe ser corregida por el software de gestión de vídeo antes de poder ser utilizada. Son ideales para grandes espacios abiertos, como vestíbulos, espacios abiertos o zonas comerciales, donde se requiere una visión de conjunto.
Motorizadas y capaces de girar, inclinarse y hacer zoom, las cámaras PTZ proporcionan una vigilancia activa y específica. Se utilizan en entornos que requieren una vigilancia en tiempo real, como grandes polígonos industriales, grandes aparcamientos o determinados espacios públicos. Más caras y más complejas de manejar, están diseñadas para usos específicos.
Las cámaras de 360 grados ofrecen una cobertura completa de una zona, sin ángulos muertos. Se trata de un uso funcional más que de una tecnología específica: la cobertura puede ser proporcionada por una cámara ojo de pez o por modelos multisensor. Suelen instalarse en techos o a gran altura en espacios abiertos muy transitados, proporcionando una vigilancia panorámica sencilla y eficaz.
La videovigilancia moderna ya no se limita a grabar imágenes, sino que se ha convertido en una auténtica herramienta de toma de decisiones gracias al VMS (Video Management System) y a la Inteligencia Artificial.
Una solución gestionada le da acceso a funcionalidades avanzadas:
Sus equipos no necesitan ser expertos en informática. La interfaz es intuitiva, accesible a través de un sencillo portal web o una aplicación móvil, para consultar en directo o buscar incidentes en unos pocos clics.
En Europa, el uso de un sistema de vídeovigilancia está estrictamente reglamentada, en particular por el RGPD. Las principales normas que deben respetarse son:
Herramientas como el desenfoque de zonas permiten cumplir con estas obligaciones, pero la responsabilidad del uso correcto sigue siendo compartida entre el proveedor de la solución y el cliente.
El principal inconveniente de las instalaciones de videovigilancia analógica es que funcionan como silos, desconectadas de la infraestructura IP. A menudo son desplegadas por proveedores distintos de los que gestionan la red, lo que genera conflictos técnicos: cámaras que saturan el ancho de banda y degradan el WiFi de los clientes, inestabilidad en los flujos de vídeo e incluso vulnerabilidades de ciberseguridad.
En Wifirst, creemos que su sistema de CCTV debe funcionar como una extensión de su infraestructura de red.
Al integrar la vídeovigilancia directamente en su red de área local (LAN) , le garantizamos:
La instalación de cámaras conlleva importantes responsabilidades legales y administrativas. Entre el RGPD y las normativas prefectorales, muchos responsables se sienten desorientados.
Aquí es donde cobra todo su sentido el modelo de servicio gestionado: al confiar su sistema de seguridad a Wifirst, gana en tranquilidad con tres dimensiones claves:
Garantizamos en todo momento la confidencialidad y la trazabilidad de los datos: cifrado sistemático de los flujos de vídeo, gestión estricta y granular de los derechos de acceso, y purga automática de los registros. Todo está diseñado para asegurar el cumplimiento normativo desde el primer día.
Esta es a menudo la etapa más temida: la declaración a la prefectura. Wifirst gestiona por usted todos los trámites administrativos y reglamentarios. Nos aseguramos de que su sistema se declara correctamente y de que respeta las obligaciones específicas de su sector.
A diferencia de un instalador tradicional que sólo interviene en caso de avería, nosotros supervisamos su parque de cámaras en tiempo real a través del Wifirst Center. Si una cámara se desconecta, nuestros equipos lo saben inmediatamente.
En Wifirst, la videovigilancia se concibe como un servicio completo, desde la auditoría de las instalaciones hasta la explotación de la solución.
Los equipos de Wifirst acompañan a sus clientes en :
Nuestras soluciones se basan en tecnologías probadas y se integran de forma nativa en la red Wifirst para garantizar la fiabilidad, el rendimiento y la conformidad.
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Para garantizar una fiabilidad sin concesiones, Wifirst se apoya en las tecnologías de Hikvision, líder mundial del mercado de la videovigilancia.
Esta asociación nos permite ofrecer equipos de última generación, desde cámaras IP de alta definición hasta grabadores de última generación.
Al combinar la robustez de los equipos Hikvision con nuestra experiencia en ingeniería de redes, nos aseguramos de que los flujos de vídeo se integren perfectamente en su infraestructura, garantizando la seguridad de los datos de extremo a extremo.
La videovigilancia moderna es mucho más que una herramienta de seguridad: es un motor de rendimiento para su negocio. Al elegir una solución gestionada que se integre en su red, ganará en todos los frentes: fiabilidad técnica impecable, cumplimiento legal y tranquilidad operativa diaria.
El éxito de un proyecto de CCTV comienza siempre con un análisis preciso de sus necesidades y de la configuración de su campo.
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